Mi modesto aporte.
A la cocina chilena.
En ti, cocina de la patria,
está la abuela trajinando y amasando, está el aroma de cocciones y de especias, la ansiedad de infantiles apetitos, la mesa familiar que nos acoge.
Todo nació ahí, originarios placeres y alegrías, todo se quedó ahí, y permanece. Por eso volvemos siempre a ti, cocina maternal rememorada, a evocar, a buscarnos, a encontrarnos.
Que viva la empanada y la cazuela, el suave pebre, caldillo y estofado. No nos dejes cocina de mi infancia, que eres la savia que aún nos acompaña.
Roberto Méndez