Académicos en el Barrio Chino de Santiago

Julio 10, 2025

Por Eduardo Opazo

Un grupo de académicos visitamos el pasado miércoles 2 de julio el barrio Estación Central. Buscábamos auténtica comida china y la idea era probar un restaurante del que nos habían hablado mucho.

En la visita participamos Bárbara Achondo, Lucía Santa Cruz, Tere Divin, Pilar Hurtado con su hija Lea, Juan Diego Santa Cruz, Cristián Lopicic, Cristina Risi, Maite Bretón y Eduardo Opazo, quien escribe.

Llegamos alrededor de las 12.30 a la calle Grajales y descubrimos un verdadero China Town santiaguino. Una feria china de verduras y frutas donde se abastece la colectividad china residente en la zona, además de múltiples mall, tiendas y restaurantes chinos.

Sin embargo, no logramos dar con el sitio del que nos habían dado referencia, así que recurrimos a Google. Allí había información de un lugar de un cocinero reconocido por un reportaje de La Tercera, pero no la ubicación señalada por el diario.

Mientras tanto, Lucía Santa Cruz y Maite Bretón, preguntando en distintos lugares, dieron con un restaurante que todos recomendaban y que resultó ser el lugar del mismo cocinero que habíamos encontrado en Google, pero en una ubicación distinta: la esquina de Grajales y Exposición. En los carteles se leía Jia You Yumma, mas luego supimos que el nombre actual es 312 Woki.

Fuimos recibidos por una atenta venezolana, Jennifer, quien nos ubicó en una cómoda mesa, nos orientó acerca de las especialidades de la casa y nos atendió de forma excelente.

Compartimos diversos platos: orejas de cerdo, berenjenas guisadas (“Berenjena increíble”), tofu en diferentes preparaciones, pollo frito con cilantro, momos con lomo de cerdo y un filete mongoliano. Para beber, la cerveza y vino que ofrecía el local, además de té, naturalmente.

Luego apareció el hijo del dueño y cocinero del restaurante (se hace llamar Levi para facilitar la compresión local de su verdadero nombre): un joven Ingeniero de la UC que ha trabajado en distintas empresas y ahora ayuda a su padre, quien tiene también un restaurante en Providencia.

Al final del almuerzo vino a conversar con nosotros el chef Yong: su hijo hacía de traductor y nos contó que llegó a Chile hace unos diez años de Shanghai, lo que explica la diferencia de su cocina con la comida cantonesa, y por qué el “Filete mongoliano” no nos fue ofrecido inicialmente.

Fue una experiencia nueva para todos. El barrio chino que desconocíamos, la variedad de frutas y vegetales que se venden en su feria y un restaurante muy interesante en el que pasamos un gran momento. Nos sentimos como turistas en nuestra propia ciudad.

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