En la zona central, platos como la empanada de pino —rellena de carne, huevo y aceitunas— son un símbolo nacional, especialmente en las Fiestas Patrias.
El charquicán es otro guiso tradicional, hecho con carne seca, zapallo y papas, que refleja la cocina campesina chilena.
La cazuela, un caldo con verduras y carne, tiene variantes como la cazuela nogada, que lleva una salsa de nueces. En la región Metropolitana se puede disfrutar del tomaticán, un guiso colonial que mezcla ingredientes españoles y mapuches.
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