El curanto es un plato tradicional de la isla de Chiloé, en el sur de Chile, que data de tiempos prehispánicos. Este guiso único es considerado uno de los más antiguos de la gastronomía chilena, ya que los pueblos originarios de la zona lo preparaban utilizando los recursos disponibles en su entorno natural: mariscos, carnes y papas, todo cocido en un hoyo cavado en la tierra. Este método de cocción, conocido como cocción a la “muestra” o “muestra”, se realizaba colocando piedras calientes en un hoyo excavado en el suelo, sobre las cuales se ponían los ingredientes y se cubrían con hojas de pangue o nalca. La cocción lenta y prolongada permite que todos los sabores se integren de manera única.
El curanto no solo es un festín para los sentidos, sino también un acto de unión y celebración comunitaria. Antiguamente, este plato se preparaba en reuniones sociales y ceremonias de la comunidad, siendo considerado un símbolo de hospitalidad y convivencia. Hoy, el curanto sigue siendo un plato emblemático de Chiloé y otras zonas del sur de Chile, especialmente durante festividades como la Fiesta de Curanto en Chiloé, donde los locales y turistas se reúnen para disfrutar de este legado culinario. Además, en la actualidad, el curanto se prepara también en versiones más modernas, en ollas o grandes cazuelas, pero siempre manteniendo la esencia de este ancestral platillo.