También conocida como Corinto o Tempranera, esta variedad se cultiva en el Valle del Itata desde la década de 1850.
El proyecto busca obtener su reconocimiento como Indicación Geográfica ante INAPI, paso que permitiría acceder al Sello de Origen y “salvaguardar un patrimonio genético excepcional”.
Entre quienes promueven su revalorización se encuentra el académico del Departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales Renovables de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, Manuel Paneque Corrales, quien lidera el proyecto que busca obtener para la uva Chasselas del Valle del Itata el reconocimiento como Indicación Geográfica ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) y, con ello, acceder al Sello de Origen.
“La variedad Chasselas tiene un inmenso valor histórico y patrimonial para las familias campesinas del Valle del Itata, pero enfrenta una profunda fragilidad económica y una invisibilización sistemática en el mercado vitivinícola. Esta vulnerabilidad ha impulsado procesos de reconversión productiva, en los que los viticultores han optado por intensificar sus sistemas de conducción —por ejemplo, mediante la instalación de espalderas—, reemplazar las vides por frutales de mayor rentabilidad o, en última instancia, abandonar el cultivo. Este fenómeno no es exclusivo de la variedad Chasselas, sino un síntoma de la crisis que atraviesan los viñedos patrimoniales en general, lo que subraya la urgente necesidad de implementar estrategias de salvaguarda y revalorización territorial”, sentencia Paneque.
El éxito de esta iniciativa, señala el académico, “permitiría salvaguardar un patrimonio genético excepcional, dinamizar la economía rural mediante mercados de nicho y posicionar a la Región de Ñuble en el escenario vitivinícola internacional”.
Fuente: Prensa U. de Chile