Esta fecha rinde homenaje a una de las bebidas más emblemáticas de nuestra identidad y patrimonio cultural. El vino chileno no sólo es reconocido en el mundo por su calidad, sino que también es parte de nuestras tradiciones, historia y gastronomía, uniendo a las familias en la mesa y proyectando el nombre de Chile a nivel internacional.
Esta conmemoración se instauró oficialmente en 2015, para celebrar cada 4 de septiembre porque esa es la fecha en que, en 1545, el conquistador Pedro de Valdivia envió una carta al rey Carlos V de España pidiendo vides y vinos para acompañar la vida en la naciente ciudad de Santiago.
Esa carta es el primer registro histórico que da cuenta de la importancia del vino en la historia de Chile. Por eso, siglos después, en 2015, el Gobierno de Chile oficializó esta fecha como un homenaje al rol cultural, histórico y económico del vino en nuestro país.
Imagen de Concha y Toro.