El valle del Itata vuelve a sorprender en la vitivinicultura chilena con la aprobación oficial por parte del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de dos nuevas variedades criollas: Castellón Noir (NN330) y Castellón Blanc (NN320).
Este reconocimiento marca un hecho histórico al ser las primeras cepas chilenas inscritas formalmente en el catálogo nacional de variedades vitis vinifera para vino, destacando la importancia del patrimonio vitícola local.
El meticuloso estudio fue liderado por Víctor Castellón, con respaldo de la Universidad Mayor, e incluyó el análisis de ADN realizado por el genetista Patricio Hinrichsen de INIA La Platina. Las investigaciones realizadas por los alumnos Alberto José Ríos y Nicolás Andrés Villaseca certificaron la distinción, estabilidad y homogeneidad de estas variedades, cumpliendo con los estrictos requisitos del Decreto 104 del SAG, lo que abre nuevas oportunidades para la producción de vinos con identidad regional y origen chileno.
Imagen de Enoturismo Chile.